Manejo del perro epiléptico

Manejo del perro epiléptico

Muchos perros de múltiples razas conviven hoy en día con ataques epilépticos, por lo que son considerados perros epilépticos. Por suerte, gracias a los avances científicos y a la efectividad de los fármacos, estas mascotas pueden llevar una vida prácticamente normal. Con este artículo conocerás las nociones básicas sobre qué son los ataques epilépticos, además de descubrir cómo debe efectuarse correctamente el manejo de un perro epiléptico.

Ataques epilépticos

Primero de todo, describiremos en qué consiste una convulsión, qué fases presenta y cuáles son las posibles causas, para poder después aplicarlo a un buen manejo del perro epiléptico.

¿Qué son?

A nivel científico, entendemos como ataque epiléptico a un suceso transitorio caracterizado por una alteración involuntaria, estereotipada (que siempre se da de la misma manera) y autolimitante (que finaliza por sí sola) de la función cerebral, donde se da una actividad eléctrica excesiva por parte de las neuronas de la corteza cerebral.

Es decir, se trata de una sobreestimulación del tejido nervioso del cerebro lo que provoca un fallo en sus funciones. Podríamos decir que este “colapsa”.

¿Cuándo podemos hablar de epilepsia?

En el caso de que estos ataques o convulsiones se repitan de manera recurrente independientemente de la causa ya podemos hablar de epilepsia. En caso contrario, al ser casos aislados, lo entendemos como convulsiones o ataques epilépticos.

correcto manejo del perro epiléptico

¿Cuáles son las posibles causas?

Las causas de convulsiones en perros son muy variadas y, a grandes rasgos, las podemos clasificar en 3 grupos:

1. Se pueden dar ataques como consecuencia a un problema secundario como, por ejemplo, un problema renal o un problema metabólico.

2. En segundo lugar tenemos aquellas generadas por un problema directo en la corteza cerebral como, por ejemplo, un tumor o un traumatismo.

3. Por último, tenemos aquellos ataques generados de forma idiopática, es decir, aquellos que se presentan sin conocer su causa a ciencia cierta.

Fases de una convulsión

Respecto al desarrollo de una convulsión, es importante conocer las diferentes fases de estas para poder actuar de la manera más eficiente posible frente a un ataque epiléptico. Un ataque convulsivo consta de 4 fases bien diferenciadas:

1a. Pródromo:

Se trata de un periodo de horas y hasta días previos al ataque epiléptico, realmente no forma parte del ataque en sí. En esta fase se puede observar que el animal empieza a comportarse de una forma extraña, está intranquilo, busca la atención del propietario exageradamente, etc.

2a. Aura:

Minutos o pocas horas previas al ataque. El perro empieza a manifestar síntomas como vómitos, inquietud, búsqueda del propietario, lamido o salivación excesiva, etc.

3a. Ictus:

Se trata del ataque en sí y dura pocos minutos. En función del grado de afectación de los hemisferios cerebrales el ataque se dará de una forma más o menos exagerada.

4a. Post-ictus:

Alteraciones transitorias que se dan después del ataque (pueden durar desde segundos hasta días). Veremos que el animal se muestra desorientado, presenta pérdidas de equilibrio, debilidad, somnolencia, ceguera, etc.

Todas estas fases deben ser bien conocidas por veterinarios y auxiliares técnicos veterinarios para poder identificarlas y actuar rápido y eficazmente ante la llegada de un caso, pero también es muy práctico que el propio propietario pueda ser capaz de identificarlas y diferenciarlas por sí mismo para poder realizar un buen manejo del perro epiléptico.

Manejo del perro epiléptico: ¿qué debo hacer?

Una vez conocido qué es una convulsión, sus causas, así como las fases de la misma, procederemos a explicaros cómo realizar un buen manejo del perro epiléptico, tanto en el momento de la convulsión, como en su día a día en los casos en los que los ataques sean recurrentes.

cómo actuar ante el manejo del perro epiléptico

¿Cómo actuar en caso de convulsión?

Si nos encontramos delante de una convulsión, el propietario debe:

  • Mantener la calma. Como hemos dicho, el proceso de ictus normalmente dura unos pocos minutos y es autolimitante, por lo que en la mayoría de los casos este finaliza y el animal vuelve a su estado normal.
  • Intentar colocar al animal en una superficie segura y blanda para que no pueda caerse, ni golpearse con ninguna estructura que pueda causarle un daño.
  • No manipular la zona de la cavidad oral, ya que puede ser que con la convulsión el perro les muerda la mano accidentalmente.
  • Llamar a su veterinario y visitarlo de urgencia en caso de que se den de forma reiterada los ataques. En caso de estar pautado por su veterinario, darle la medicación correspondiente para evitar otras convulsiones.

Después del ataque, el animal está especialmente sensible y vulnerable, por lo que cualquier tipo de sobreestimulación puede desencadenar otra serie de ataques. Por ello, se recomienda que el animal esté en un ambiente relajado y tranquilo, evitar ruidos fuertes, mantenerlo en una zona con poca intensidad de luz, etc.

Cómo “prevenir” los ataques

Como ya hemos dicho en la introducción, hay que tener unas pautas básicas de actuación en caso de convivir con un perro epiléptico para prevenir los ataques en la medida de lo posible.

Ya conocemos que las convulsiones son una excitación neuronal exagerada, es por eso que, con el tratamiento y la prevención, lo que queremos es que estas neuronas no sobrepasen el umbral de excitación. Es decir, que no se estimulen en exceso como para que se desarrolle una convulsión. Por tanto, uno de los aspectos para tener un buen manejo del perro epiléptico es tener en cuenta los siguientes consideraciones:

  • Tener claras las pautas de medicación que nos indica nuestro veterinario e ir haciendo controles veterinarios periódicos para comprobar que el fármaco está haciendo efecto y que la dosis administrada es la correcta. Generalmente, la epilepsia es tratada de forma crónica mediante fármacos barbitúricos, estos presentan muy buenos resultados, por lo que los perros pueden hacer vida prácticamente normal.
  • Mantener un ambiente tranquilo para el animal, sin ruidos fuertes, evitar las luces deslumbrantes, cosas que puedan poner nervioso al animal, etc.
  • Conocer las diferentes fases previas al ataque epiléptico y así adelantarnos al suceso para poder llevarlo al veterinario y poder evitar la convulsión.

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