Enfermedades de las tortugas más comunes

Enfermedades de las tortugas más comunes

Aunque las mascotas por excelencia son los perros y los gatos, cada vez más otros animales que habitan en los hogares son apreciados como animales de compañía. Este es el caso de la tortuga. Si estás pensando en acoger a una de ellas (o varias) en tu casa, lo ideal es que la conozcas bien y eso implica saber qué patologías más frecuentes puede llegar a desarrollar. Veamos cuáles son las enfermedades de las tortugas más comunes.

ÍNDICE DE CONTENIDOS

Conociendo un poco más a las tortugas

Las tortugas o quelonios son unos reptiles cuya principal característica es que cuentan con un caparazón que protege sus órganos vitales.

A pesar de que este caparazón le proporciona una defensa con la que otros animales no cuentan, no están exentas de padecer múltiples enfermedades.

Si consideras tener una tortuga en casa, debes saber que en la actualidad hay registradas unas 360 especies alrededor del mundo. Sin embargo, no todas las especies de tortugas son aptas para la vida en los hogares.

Las más usuales entre las mascotas son las tortugas caimán, las tortugas de orejas rojas y las de tierra. Todas ellas pueden alcanzar un tamaño considerable, además de ser bastante longevas.

Conociendo un poco más a las tortugas

Enfermedades de las tortugas más habituales

Las enfermedades de las tortugas más comunes suelen aparecer debido un manejo inadecuado de las mismas o a una alimentación deficiente por parte de sus dueños. Esto suele producirse por un desconocimiento de sus necesidades, así como por problemas derivados de su anatomía.

Entre las patologías más frecuentes que pueden padecer estos animales se encuentran las que siguen.

Fracturas del caparazón

Se pueden dar por caídas o por ataque de algún animal, como el mordisco de un perro.

Las fracturas pueden ser más o menos graves, pero en las más perjudiciales se verán afectados los órganos internos, empeorando el pronóstico del animal.

Enfermedad ósea metabólica

Esta enfermedad suele dar como consecuencia directa de una alimentación desequilibrada, la cual no cubre las necesidades de la tortuga de vitamina D3 y/o de calcio. También puede ser porque esa alimentación ofrece un exceso de fósforo.

Los síntomas más evidentes se dan en el caparazón, produciendo deformidades y falta de consistencia.

Además, el caparazón sufrirá infecciones continuas, pues los microorganismos aprovechan los traumatismos y las roturas para penetrar en él y causar más problemas.

Abscesos en el oído medio

Normalmente, se dan cuando bajan sus defensas, ya que esto favorece las infecciones.

Dicha bajada puede deberse a una nutrición deficiente, que el animal esté en un ambiente con una temperatura inferior a la adecuada o que su agua esté contaminada.

Los abscesos en los reptiles son diferentes a los de las personas, pues en ellos el pus es muy duro y difícil de drenar. Por ello, siempre van a necesitar atención veterinaria.

Gota

Consiste en la acumulación de ácido úrico en las articulaciones. Es frecuente que suceda por un fallo renal, una dieta rica en proteínas o por ciertas medicaciones.

Enfermedades de las tortugas más habituales

Malnutrición y deshidratación

Aunque son más comunes en las tortugas de tierra que en las acuáticas, hay que tener mucho cuidado con estos problemas en todos los casos.

La excreción de heces pastosas o líquidas señalan que el animal padece malnutrición o alguna infección intestinal.

Por su parte, que el reptil tenga los ojos retraídos indica deshidratación.

Estomatitis infecciosa

Otra de las enfermedades de las tortugas más comunes es las estomatitis infecciosa.

Esta suele ser una enfermedad secundaria provocada por bacterias, las cuales aprovechan un déficit de defensas en el animal causado por una alimentación inadecuada o un mal manejo.

Retención de huevos

A veces sucede incluso aunque la tortuga ya haya expulsado parte de la puesta.

Es bastante habitual que el propietario no se dé cuenta del problema hasta que la situación ya es realmente grave.

Procesos respiratorios

Esta es una de las enfermedades de las tortugas más usuales.

Debido a la anatomía del sistema respiratorio de estos animales, sus secreciones se eliminan con demasiada dificultad, por lo que este puede ser colonizado por virus, bacterias u hongos patógenos.

Dentro de los procesos respiratorios, uno de los principales problemas es la rinitis en tortugas.

Ectoparásitos

Son los parásitos externos, siendo los más habituales en las tortugas, las larvas de mosca y las garrapatas.

También cabe resaltar que son más frecuentes en las tortugas terrestres que en las acuáticas.

Endoparásitos

Serían los parásitos internos. Algunos pueden ser microscópicos, como los coccidios pertenecientes al género Eimeria.

Sin embargo, también los hay macroscópicos, como los gusanos de los géneros Oxyuris o Angusticaecum.

Hipovitaminosis A

Esta es otra de las enfermedades de las tortugas más frecuentes.

La patología ocasiona un deterioro de los epitelios por escasez de vitamina A, debido a una dieta deficiente. Dicha dieta suele estar compuestas por comida preparada de escasa calidad o basada exclusivamente en productos cárnicos.

Uno de los síntomas más evidentes suelen ser los ojos cerrados e hinchados. Otros signos son las descargas nasales, las infecciones en la piel y la pérdida de peso.

Es importante proporcionarle al animal una dieta rica en vegetales para evitarla.

Enfermedades de las tortugas más frecuentes

Anorexia invernal

Por si no lo sabías, aunque no todas lo hacen, algunas de ellas sí: las tortugas son uno de los animales que hibernan.

Sin embargo, cuando no se le permite, el animal puede sufrir una especie de aletargamiento debido al invierno, el cual puede hacer, a su vez, que deje de comer.

Esto puede causarle la muerte por hambre.

Piramidismo

En una de las enfermedades de las tortugas más comunes en el caso de las de tierra. Este trastorno se percibe con mucha facilidad debido a que el caparazón se engrosa y se eleva. Puede llegar a ser un problema bastante severo.

La patología se vincula con una mala alimentación, aunque algunas enfermedades endocrinas, así como falta de exposición solar y de humedad, también pueden causar piramidismo.

Por desgracia, esta enfermedad no tiene tratamiento, pero una evaluación veterinaria temprana puede ayudar a reducirla y facilitar una buena calidad de vida al animal.

Problemas oculares

Estos reptiles son muy susceptibles frente a las infecciones oculares. Lo positivo es que son fácilmente reconocibles con una simple observación, pues entre sus síntomas están los ojos cerrados o hinchados, además de la pérdida de apetito.

El agua sucia o un déficit de vitamina A pueden ser las causas. Su tratamiento comienza con una limpieza ocular con suero fisiológico, pero lo ideal es acudir un profesional, pues en ocasiones el problema suele requerir el uso de antibióticos.

Recuerda que, ante cualquier síntoma de enfermedad, no debes dudar en acudir a un centro veterinario especializado en animales exóticos. Además, la celeridad con la que lo hagas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de tu mascota, pues algunas de las patologías mencionadas pueden ser mortales si no se tratan a tiempo.

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Auxiliar de Veterinaria, Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y redactora SEO especializada en contenidos sobre mascotas. Siempre en continua formación para ampliar sus conocimientos sobre el mundo animal.

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