humanizar a las mascotas no es bueno

Humanizar a las mascotas: ¿por qué no es bueno?

Los amantes de los animales vemos a nuestras mascotas como nuestra familia. E igual que a nuestra familia, les mostramos afecto y las cuidamos. Hasta ahí todo bien. El problema viene cuando nos olvidamos de su verdadera naturaleza y los tratamos de convertir en una persona más. Humanizar a las mascotas no es bueno, puede tener consecuencias negativas para ellas y para nosotros.

humanizar a las mascotas tiene riesgos

¿Qué es humanizar a las mascotas?

Cuando hablamos de humanizar a las mascotas nos referimos a tratar a nuestro perro, gato, conejo, etc. como si fuera una persona.

Y no, no nos referimos al cariño. No estás haciendo nada malo si quieres muchísimo a tu animal de compañía, siempre que no olvides que se trata de eso, de un animal y no de un humano.

No entiendas “animal” como algo despectivo. Ver a tu perro como un animal significa saber que tiene una naturaleza diferente a la humana y una manera de ser y de comunicarse ajena a la de las personas.

Pero, ¿cómo puedes saber si estás humanizando a tu mascota?

Algunas de las actitudes que se esconden detrás del comportamiento de humanizar a las mascotas están:

  • Permitirles que se sienten en nuestra mesa a comer.
  • Vestirlas con complementos (más allá de si le pones un abrigo cuando hace mucho frío).
  • Gastar grandes cantidades de dinero en caprichos para el animal.
  • Darle comida de humanos.
  • Tratar a las mascotas como si fuesen bebés.
  • Que tenga más poder sobre el espacio de descanso (por ejemplo, ocupando la cama o sofá) por encima de nuestra comodidad.

qué es humanizar a las mascotas

Los riesgos de humanizar a las mascotas

Querer atribuir condiciones humanas en nuestros peludos no es bueno, ni para ellos, ni para nosotros. Veamos qué consecuencias negativas tiene esta actitud.

Humanizar a las mascotas es malo para ellas

Muchos pensarán que consentir de manera desmesurada a nuestro perro o gato no tiene por qué acarrear algo malo, pero la realidad no es esa.

Los animales se mueven por instinto, por naturaleza. Si tratamos de cambiársela, el animal puede entrar en un bucle de ansiedad y frustración que le lleve a enfermar o mostrar problemas de comportamiento.

Un claro y sencillo ejemplo es el de teñir su pelo o maquillarlos. Esta actividad no solo es completamente innecesaria, sino que es una forma de maltrato animal. Al teñir el pelaje de un perro sometes a su pelo, piel y sentido del olfato a una cantidad de productos químicos para la que no están preparados. Y el momento de teñirles conlleva para ellos un gran estrés.

Por otro lado, ¿verdad que no educas a un niño como educarías a un perro? Pues al contrario pasa lo mismo. Las enseñanzas deben estar orientadas a sus capacidades, ya que no nos comprenden como hacemos nosotros entre personas. Además, dichos aprendizajes tienen que ir destinadas a una buena socialización y no a aprendizajes humanos.

También hay que tener en cuenta sus necesidades. Si alimentas a tu mascota de la misma comida que tú comes, posiblemente no le estés dando los nutrientes que necesita realmente. O posiblemente estés alimentando a tu perro con alimentos tóxicos para él. Cada animal requiere de unas necesidades y debes respetarlas.

humanizar a las mascotas no es bueno para ellas

Humanizar a las mascotas es malo para nosotros

Cuando el amor por nuestros animales de compañía se vuelve excesivo, puede convertirse en un trastorno conocido como petofilia.

Esto lleva a la persona que lo padece a condicionar totalmente su vida en base a su mascota: desde no hacer planes con familiares o amigos por no dejar solo al animal, hasta gastar más dinero en cuidados y atenciones para la mascota que para sí misma.

Además, humanizar a las mascotas hace que estas pierdan la idea de jerarquía. Los animales. especialmente los perros, necesitan siempre un líder. Si por decisión propia colocas a tu mascota a tu misma altura, ella asumirá el poder y el caos reinará en tu hogar.

humanizar a las mascotas tiene riesgos para las personas

Recuerda: no se trata de no querer a las mascotas. Debemos amar a nuestras mascotas entendiendo, a la vez, que son seres distintos a nosotros y sin exigirles nada que no sea propio de su naturaleza.

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