A mi perro no le gusta que le soplen

A mi perro no le gusta que le soplen, ¿por qué?

¡A mi perro no le gusta que le soplen! Pues resulta que, nos guste o no, hay cosas que a nosotros nos parecen divertidas pero que en realidad a nuestras mascotas no les gustan mucho, como por ejemplo, los abrazos. Pero lo de los soplidos es algo bastante peculiar, ¿por qué los rechazan así? ¡Te lo contamos!

 

Por qué a mi perro no le gusta que le soplen

Por qué a mi perro no le gusta que le soplen

Piensa un poco. ¿Normalmente vas por ahí soplando a la gente en la cara? Suponemos que no, y si la respuesta es que sí, ahora pregúntate qué te dicen cuando lo haces. No les gusta mucho, ¿verdad? Entonces, ¿por qué le iba a agradar a tu perro? Si por ejemplo soplas a un bebé, lo más seguro es que también te ponga cara de desagrado o molestia.

A tu perro no le gusta que le soples porque es incómodo y es algo antinatural para él, algo para lo que sus sentidos no encuentran ninguna explicación… ¡porque no la tiene! No hay ninguna razón lógica ni beneficio en soplar a tu perro, así que ¡no deberías hacerlo!

 

Esto es lo que ocurre cuando soplas a tu perro

A mi perro no le gusta que le soplen

Cuando soplas a tu perro, tres de sus órganos se ven afectados: la nariz, las orejas y los ojos. ¿Sabes que la humedad de la nariz de tu perro es una de las razones por las que tiene tan buen olfato? Cuando le soplas en la cara, su nariz se seca y su capacidad olfativa entra en crisis… eso resulta muy incómodo para él. De repente pierde montones de estímulos olorosos que antes sí detectaba y eso le confunde, por eso es normal incluso que reaccione de mala manera.

Por otra parte, en los ojos y las orejas no es nada agradable sentir aire: los ojos se secan y los oídos zumban. Si a ti te desagrada, ¡a tu perro también!

No hay ninguna razón por la que debas soplar a tu perro, pero sí hay razones para no hacerlo. Igual que corriges sus malos comportamientos, ¡debes corregir también los tuyos y respetar a tu mascota!

 

A tu perro no le gusta que le soplen, ¡no lo hagas! Aunque a ti te parezca divertido, en realidad no lo es para él.

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