Nemo el perro adoptado por la familia del presidente Macron

Nemo, el perro adoptado por la familia del presidente Macron

Es habitual que los mandatarios tengan una mascota de familia. Centrándonos en presidentes franceses, ya conocíamos a Philae, que fue cedido a François Hollande por veteranos canadienses y a Clara, la bella labradora de Nicolas Sarkozy. Emmanuel Macron y su familia también han decidido añadir a su familia a un miembro de cuatro patas, Nemo es un perro realmente especial.

 

Nemo, el perro adoptado por la familia presidencial francesa

Nemo el perro adoptado por la familia del presidente Macron

Nemo no es, como las mascotas de los predecesores de Macron, un perro de raza pura. Se trata de un bello cruce entre labrador y grifón de Bruselas de dos años de edad que, tristemente, fue abandonado por su anterior familia. Al ir envejeciendo, los perros de los refugios tienen cada vez menos probabilidades de ser adoptados, ya que todos parecemos tener una incurable e inexplicable predilección por los cachorros.

La familia Macron buscaba a su “perro perfecto”. Es bonito ver que con “perfecto” no se referían a un perro con prestigioso pedigrí, sino que buscaban un amigo cariñoso y fiel al que aceptar en su familia. De hecho, le dieron una segunda oportunidad a un perro de un refugio que necesitaba un hogar.

Esta adopción se ha visto rodeada de curiosidades. Por un lado, se dice que Macron es un gran aficionado de la novela 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne. Por eso será que decidió llamar a su nuevo amigo como al inolvidable Capitán Nemo. Por otro lado, Nemo fue abandonado en la región francesa de Tulle, de donde procede el predecesor de Macron, François Hollande. ¿Casualidad?

Nemo el perro adoptado por la familia del presidente Macron

Sea cual sea el caso, lo mejor de esta historia es que la familia Macron ha demostrado tener una gran compasión por los animales adoptando a Nemo, un perro abandonado, en lugar de dejarse llevar por la imagen y prestigio de un perro de pura raza. Ojalá sirva como ejemplo para montones de familias de Francia… ¡y del mundo!


¿Qué te parece la historia de Nemo?

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